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De todos los servicios que ofrece Internet, como correo electrónico, grupos de noticias, canales de charla, transferencia de ficheros, conexión remota a ordenadores, etc., sin duda alguna el que mayor crecimiento ha experimentado y mayor popularidad ha cobrado entre los usuarios ha sido la World Wide Web. Paralelamente y siguiendo el tirón del mercado, el software de navegación ha ido evolucionando a un ritmo espectacular, incorporando con cada nueva versión nuevas utilidades y posibilidades en una loca carrera en la que cada navegador intenta dejar atrás a sus competidores. El resultado es que los navegadores consumen cada vez más recursos y han terminado por transformarse en herramientas muy voluminosas, inflados con tantas sutilezas y detalles de funcionamiento que resulta difícil seguir la pista de los nuevos servicios añadidos. En su interior se ocultan opciones de configuración de nombres a menudo crípticos y no pocas veces de oscura finalidad. Por consiguiente, teniendo presente que la mayor parte del tiempo que un usuario va a emplear conectado a Internet será haciendo uso del navegador, nada mejor que conocer todos los detalles de cómo configurar de manera segura la gran cantidad de características que incorporan las últimas versiones. Copyright © 1997-1999 Gonzalo Álvarez Marañón. Todos los derechos reservados. Criptonomicón es un servicio ofrecido libremente desde el Instituto de Física Aplicada del CSIC. Para información sobre privacidad, por favor consulte la declaración de política sobre privacidad. Para sugerencias, comentarios o quejas, acuda al libro de visitas. Para contribuir al Criptonomicón, lea la página de contribuciones. |