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El primer paso en el camino de la evolución hacia la banca digital vino de la mano de las líneas telefónicas directas y los cajeros automáticos. Cuando Internet era conocido por apenas algunos investigadores y grupos universitarios, la mayoría de los bancos venían ofreciendo desde hacía varios años la posibilidad de realizar ciertas operaciones a través del teléfono y de los cajeros. Operaciones a través del teléfono Según la entidad, se permite consultar saldos y últimos movimientos, o realizar operaciones más comprometidas, como transferencias a otras cuentas, domicializaciones, compra-venta de valores, aportaciones a Fondos de Inversión o Planes de Pensiones, etc., para lo cual se pone al cliente en contacto con un gestor telefónico que le ayudará y asesorará durante el proceso. Para acceder al servicio se marca un número proporcionado por la entidad al efecto (véase la tabla Servicios ofrecidos por los mayores bancos españoles). Para que se le facilite el acceso a sus datos, es un requisito fundamental que el usuario se autentique previamente, para lo cual se le proporcionan una serie de contraseñas y claves de acceso que deberá revelar al operador telefónico que atiende su llamada, sea éste humano o un programa informático con reconocimiento y generación artificial de voz. Estos servicios en general no añaden nada a lo que se ofrece en las propias oficinas del banco, más allá de la comodidad y flexibilidad de uso. De hecho, sólo suelen estar disponibles en horarios restringidos, aunque más extensos que los de las sucursales, al menos cuando se trata de servicios atendidos por operadores humanos (los llamados gestores telefónicos). Para un listado exhaustivo de los servicios disponibles a través de banca telefónica, consulte la página web de su banco o acuda a su oficina habitual, donde le informarán cumplidamente. Este servicio es gratuito y para disfrutarlo es necesario firmar antes un contrato, tras lo cual se reciben las claves de acceso y a menudo también una tarjeta de coordenadas, utilizada para dotar de mayor seguridad al servicio (normalmente sólo se le requieren al cliente las coordenadas durante el transcurso de operaciones que involucren movimientos de fondos). El contrato se puede solicitar en las oficinas del propio banco o bien a través de Internet, visitando las páginas de la entidad. En un período de tiempo siempre inferior a 48 horas el cliente queda dado de alta y el servicio se encuentra operativo. Es muy recomendable que la primera acción sea cambiar las claves suministradas por el banco. Una vez que la mayoría de los Bancos y Cajas terminaron por ofrecer a sus clientes las comodidades y ventajas de la banca telefónica, dos entidades lanzaron al mercado sendos bancos telefónicos con ficha bancaria propia y sin red de oficinas abiertas al público: el Grupo Argentaria con su Banco Directo y el Grupo Santander con Open Bank. Estos bancos poseen la peculiaridad de que, al eliminar las sucursales, pueden ofrecer mayor rentabilidad para el dinero de sus clientes y eliminación de todo tipo de comisiones y gastos de mantenimiento. En esta misma línea, otras entidades han creado productos semejantes para ser comercializados exclusivamente a través de este canal, como Banco Pastor, Bankinter, Caja de Cataluña, Ibercaja y la Kutxa. La banca telefónica aún coexiste con la banca por Internet y lo hará por mucho tiempo. Todavía muchos españoles no disponen de ordenador o de conexión a Internet, mientras que un teléfono resulta ubicuo hoy en día. Por otro lado, el usuario medio siente un recelo atávico hacia las máquinas, lo que conduce a una mayor confianza en el teléfono, en la medida en que en la mayoría de los casos cuenta con la importante baza de la presencia de una persona al otro lado de la línea, a la que poder realizar consultas y que atenderá las dudas de los clientes. Paradójicamente, a pesar de la mayor confianza y seguridad que inspira la banca telefónica, lo cierto es que resulta mucho más vulnerable que la banca en línea por Internet: la línea telefónica se puede pinchar en todo su recorrido (tanto líneas internas en oficinas y edificios como externas, en la calle) y la escucha se puede realizar a distancia con total impunidad. Dado que las conversaciones con el gestor telefónico no se cifran, la entrega de las claves de acceso y de identificación puede ser escuchada con extremada facilidad. Recuerde la próxima vez que utilice este servicio que es completamente inseguro y que está poniendo en peligro sus datos privados, que podrían ser utilizados para acceder ilegítimamente a su cuenta bancaria. Si le atrae la comodidad del servicio, sopese al menos el riesgo que entraña y decida si merece la pena correrlo. Los humildes cajeros Por su parte, los cajeros automáticos, de todos conocidos, fueron los primeros elementos computerizados de acceso remoto al banco de que dispusieron los clientes. Además de la retirada de dinero en efectivo y consulta de saldos y movimientos, muchos de ellos permiten hoy en día realizar operaciones avanzadas como carga de monederos electrónicos o tarjetas telefónicas, compra de entradas para espectáculos, transferencias y traspasos de cuentas, y otras muchas acciones que puede consultar con su banco. Isitel ha fabricado en España el primer cajero mundial con acceso a Internet, que permite navegar por la intranet del banco o por Internet mientras se realizan otras operaciones bancarias, como simplemente sacar dinero. Ya se están comercializando en todo el mundo y pronto los veremos en nuestro país, instalados a modo de quioscos electrónicos en aeropuertos, grandes estaciones y hoteles.
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