Página principal

Medios de pago

Dinero-e

Banca-e

Bolsa-e

Recursos


 

Dinero electrónico

Estás en Criptonomicón > Comercio electrónico > Dinero-e > eCash

eCash

eCash

Micropagos

Tarjetas monedero

 

Un problema asociado a los protocolos de pago mediante tarjeta de crédito es el anonimato. Al entregar el número de tarjeta en cada compra, se va dejando un rastro fácil de seguir, que permite recabar información acerca del consumidor, como poder adquisitivo, hábitos de compra, gustos personales, etc. eCash constituye el fruto del esfuerzo creativo de un hombre, el criptógrafo David Chaum, en busca de un sistema de pago que emulara las propiedades de los pagos realizados en efectivo, entre ellas, la más importante para él, conservar el anonimato del comprador. La empresa de Chaum, Digicash Company, fundada en 1990, fue adquirida en agosto de 1999 por eCash Technologies.

eCash es un sistema de pago basado en software que permite a sus usuarios enviar dinero electrónico en pago de las compras realizadas, desde cualquier ordenador a cualquier otro ordenador, utilizando cualquier red de comunicación de datos, incluyendo Internet.

Para usar eCash, tanto el comprador como el vendedor necesitan antes tener una cuenta abierta en alguno de los bancos que emiten dinero electrónico eCash. Una vez que se posee la cuenta bancaria, cada banco instruirá a sus clientes acerca de los pasos que deben seguir para obtener una cuenta de dinero electrónico. El propio banco le facilita gratuitamente el software de cartera, junto con un identificador de la cuenta y una contraseña. De momento, este software sólo se encuentra disponible para plataformas Windows, aunque eCash Technologies prevé el próximo lanzamiento de versiones para Apple Macintosh.

En eCash el dinero aparece representado en forma de cupones criptográficos que pueden ser retirados de cuentas bancarias, ingresados en cuenta, o transferidos entre distintas personas (como el dinero normal). El usuario puede almacenar tanto dinero electrónico (cupones) en su cartera como dinero disponga en la cuenta bancaria. A partir del momento en que su cartera tiene efectivo, puede utilizarlo para pagar servicios o productos o incluso para transferirlo a otros usuarios sin necesidad de mediar una relación comercial de compra-venta. Un rasgo fundamental de eCash es que preserva el anonimato de la persona que paga con él, gracias a una técnica criptográfica inventada por su creador, David Chaum, conocida como firma digital ciega. A continuación se explicará detalladamente cómo funciona eCash.

La responsabilidad de "acuñar" dinero electrónico recae sobre el usuario, cuyo software de cartera se encarga de generar para cada moneda que se desea acuñar un número de serie aleatorio, suficientemente largo para que la probabilidad de repetición tienda a cero. En sí mismo, este número de serie que representa una moneda no posee valor monetario alguno, por lo que requiere la firma del banco, confiriéndole su valor nominal. Sin embargo, si se gasta esta moneda respaldada por la firma del banco, éste sería capaz de seguir su pista precisamente porque fue firmada por él. Bastaría con que registrase su número de serie y cuando algún comerciante acudiera al banco para hacer efectivo el pago que recibió en moneda electrónica, podría saber en qué se gastó y por quién. Para evitarlo, antes de enviar la moneda para que la firme el banco, se multiplica el número de serie por un factor, conocido como factor ciego, cuyo cometido es disfrazar el verdadero número de serie del dinero. Ahora sí, el usuario firma el nuevo número (el resultado de multiplicar el número aleatorio original por el factor ciego) y se lo envía al banco.

El banco examina la firma digital para asegurarse de la identidad del cliente. En este punto, se le asigna el valor a la moneda acuñada por el usuario. Si éste solicitó una moneda de cien pesetas, el banco la firmará con la firma que posee para monedas de cien pesetas. Si el usuario acuñó una moneda de quinientas pesetas, entonces el banco utilizará su firma para monedas de quinientas pesetas, etc. Al mismo tiempo, el banco retirará una cantidad equivalente de la cuenta que el usuario posee con él. Cuando el usuario recibe la moneda firmada por el banco, verifica la autenticidad de la firma y extrae el número de serie original dividiendo por el factor ciego. De esta forma, ahora posee una moneda firmada por el banco, pero cuyo número de serie desconoce el banco. Puede gastarla sin problemas, y cuando el receptor de la moneda acuda con la moneda al banco a hacerla efectiva, éste no será capaz de relacionarla con el usuario, ya que firmó un número de serie distinto, preservándose así la privacidad.

Firma digital ciega en eCash

Gracias a la firma digital ciega, ideada por el criptógrafo David Chaum, las monedas electrónicas en eCash permiten a sus usuarios gozar del anonimato en sus compras, como con el dinero real.

Una vez que el usuario posee dinero electrónico en su cartera eCash, acuñado de la forma descrita, ya está listo para gastarlo comprando en Internet o para entregárselo a otro usuario. En el primer caso, cuando visite una tienda que acepte pagos en eCash y decida adquirir algún artículo, deberá pagarlo transfiriendo el número de monedas necesarias hasta completar su valor. El comerciante recibe el eCash y se conecta con el banco para verificar la autenticidad de las monedas y para asegurarse de que no han sido gastadas previamente. El banco comprueba fácilmente la autenticidad, sin más que verificar su propia firma en las monedas que le envía el comerciante. Para combatir el intento de fraude gastando varias veces la misma moneda, el banco mantiene una base de datos con los números de serie de todas las monedas que le han sido entregadas. Por lo tanto, cada vez que recibe una nueva moneda para hacerla efectiva, contrasta su número de serie con los previamente almacenados y si no aparece en la base de datos, sabe que es la primera vez que se gasta y no ha habido fraude. En este punto, puede hacer dos cosas. O bien aumenta el saldo de la cuenta bancaria del comerciante por el importe de la moneda, o bien le entrega esa misma moneda al comerciante, para que la gaste a su gusto. En cualquier caso, el comerciante recibe su dinero con la garantía del banco de que no ha habido fraude y envía confirmación al comprador de que la venta se ha realizado correctamente. En el caso de transferir dinero de un usuario a otro, se siguen exactamente los mismos pasos.

Como queda visto, este sistema conserva el anonimato del comprador, pero no del vendedor o del receptor del dinero, ya que éste debe acudir al banco para hacer efectivo el dinero electrónico percibido dinero. Por lo tanto, una de las mayores preocupaciones de los gobiernos, el uso de dinero en efectivo para blanqueo y pago de operaciones ilegales, queda automáticamente resuelta, ya que, aunque no se puede rastrear la identidad del pagador, sí se conoce la identidad del que recibe el dinero, invalidando por tanto la posibilidad de usar eCash para financiación ilegal.

Sin embargo, este mecanismo se enfrenta a otros problemas de índole técnica, el más inmediato de ellos, el volumen de la base de datos de números de serie de monedas gastadas que debe manejar el banco. No hay que olvidar que el número de serie de cada moneda gastada en el sistema desde que entró en funcionamiento debe quedar registrado por el banco. Si el sistema se despliega con miles de usuarios utilizándolo diariamente, durante años, el volumen de datos puede llegar a convertirse en inmanejable muy rápidamente.

Además, la necesidad de conectarse con el banco para verificar cada transacción añade una importante sobrecarga en tiempo de procesamiento y en coste, lo que encarece el precio final de las transacciones.

Información adicional

* Papers and articles of David Chaum

 

Copyright © 1997-2000 Gonzalo Álvarez Marañón, CSIC. Todos los derechos reservados.

Criptonomicón es un servicio ofrecido libremente desde el Instituto de Física Aplicada del CSIC. Para información sobre privacidad, por favor consulte la declaración de política sobre privacidad. Para sugerencias, comentarios o quejas, acuda al libro de visitas. Para contribuir al Criptonomicón, lea la página de contribuciones.