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Por José M. Martinez El Propietario de Derechos de Autor de un documento digital necesita, para obtener una justa remuneración por la información que produce, de medios técnicos adecuados que permitan la autenticación de dicha información (esto también es exigido por el usuario que disfruta de la misma), así como el seguimiento de copias ilegalmente distribuidas. El uso de marcas de agua ("watermarks") como sistema de protección es casi tan antiguo como la fabricación de papel. Durante cientos de años, cualquiera que poseyera o fabricase un documento u obra de arte valioso/a lo marcaba con un sello de identificación o marca de agua (visible o no), no sólo para establecer su propiedad, origen o autenticidad, sino para desalentar a aquellos que pudieran intentar robarlo. La posibilidad de digitalización de cualquier tipo de información (imágenes, vídeo, audio, texto, etc.) junto a la interconectividad global permite realizar copias perfectas de la información digitalizada. Los procesos criptográficos permiten proteger la adquisición legal de la información, pero una vez obtenida la información se puede revender copias exactas. Por lo tanto, surge la necesidad de un sistema de seguimiento de las copias para la protección de los Derechos de Autor, que también se utilice en el caso de adquisición legal para distribución fraudulenta (copias ilegales). La no disponibilidad de dichos sistemas ha frenado (y sigue frenando) la implantación de servicios multimedia donde la información "tiene un precio". Las propias características de la información digital (facilidad de réplica, facilidad de transmisión y uso múltiple, facilidad de tratamiento y modificación, equivalencia de las copias digitales, etc.) facilitan la agresión contra los Derechos de Autor del propietario de dicha información, lo que hace necesaria la existencia de un sistema de protección potente. Por todo esto se ha expandido el concepto de marcas de aguas al mundo digital, incluyendo impresiones digitales inmateriales utilizadas para autentificar la propiedad de una información digital y servir en la defensa de los intereses de dicha propiedad. Las técnicas de marcas de agua son utilizadas para la autenticación (tanto del distribuidor o propietario legal, como de que el original no ha sido falsificado) de la información, así como para el seguimiento de copias, ya que permiten la identificación del autor, propietario, distribuidor y/o consumidor autorizado de un documento digital. Esta técnica de protección requiere básicamente dos herramientas:
Una marca de agua es un código de identificación, perceptible (visible y/o audible) o preferiblemente imperceptible, que se encuentra permanentemente "incrustado" en la información (no desaparece después del descifrado) y que puede contener información acerca del propietario, de los derechos de autor, el creador, el usuario autorizado, el número de copias o reproducciones autorizadas, el terminal autorizado, etc. El desarrollo de un sistema de marcas de aguas digitales requiere la particularización a un tipo de señal determinado (imagen, audio, etc.), pues el diseño de un sistema de estas características logra mucho mejores resultados si se realiza en función de la respuesta humana al medio a percibir. En orden de efectividad, una marca de agua debe ser robusta, no ambigua e imperceptible:
La mayoría de los actuales sistemas de marcas de aguas digitales para imágenes se basan en introducir la marca en las componentes espectrales perceptiblemente significativas de una imagen, que son las bajas frecuencias. Ahora bien, la modificación de dichas componentes ha de ser lo suficientemente pequeña como para que no se pueda percibir a simple vista (característica de invisibilidad de la "marca de agua"). Lo mismo ocurre para señales de audio, si bien la respuesta perceptual sigue otros patrones. La introducción de marcas de agua en documentos digitales se puede abordar también como un problema de comunicaciones digitales. En paralelo con la creciente sofisticación en el modelado y explotación de las propiedades de los sistemas visual y auditivo humanos, se ha impulsado el desarrollo correspondiente en técnicas de comunicación de banda ancha.
Un sistema de marcas de agua estándar está compuesto por dos módulos principales, que realizan los procesos de codificación (o inserción) de la marca y decodificación (o extracción e identificación) de la misma. El módulo codificador realiza la inserción de la marca de agua X en la información original I para crear la información marcada I', que debe ser visualmente y/o auditivamente similar a I. Las técnicas de inserción existentes se pueden clasificar en dos grupos, en función del tipo de elemento de la imagen al que la marca de agua afecta de manera directa:
El módulo decodificador realiza en primer lugar la extracción de la marca X* de una información, cuyos derechos de propiedad se desean probar, I*, posiblemente manipulada o distorsionada, haciendo uso o no (esto depende de la técnica de extracción) de la información original I. A continuación establece el parecido entre la marca extraída X* y la marca original X, calculando el valor de un índice de similitud entre ambas. Finalmente utiliza una función de comparación (e.g., un umbral T, un valor de relación señal a ruido) para determinar si la información test I* es una versión marcada de la información original I. También las técnicas de decodificación de la marca de agua se pueden clasificar en dos grupos, según necesiten o no a la información original I para extraer la marca. Los sistemas de marcas de aguas en que se utilizan la información original para la detección de la marca se denominan sistemas privados, en caso contrario reciben el nombre de sistemas públicos. Para aplicaciones concretas puede resultar crucial el hecho de que la información original no esté directamente implicada en el proceso de detección. Así, puede resultar interesante poder demostrar ante un tribunal que una determinada marca de agua está presente en una información sin mostrar públicamente el documento original. Una vez que la marca de agua ha sido introducida en un documento digital, es susceptible de un amplio abanico de ataques que la distorsionarán, así como al documento en el que está inserta. Según la causa y objetivo que los origina, éstos se pueden agrupar en ataques no intencionados e intencionados. Los ataques no intencionados son aquellos a los que la marca de agua está sometida de manera casi inevitable. Ejemplos claros son:
Los ataques intencionados son las manipulaciones que realiza un pirata o "hacker" sobre el documento marcado con el fin de eliminar las protecciones de Derechos de Autor. Los objetivos fundamentales son dos:
Las técnicas de marcas de agua actuales suelen resultar robustas frente a la mayoría de los ataques descritos hasta ahora. El verdadero "cuello de botella" de la robustez de las marcas de aguas son los ataques que dan lugar a una interpolación de la señal digital que representa la información. En el caso de imágenes estos ataques pueden realizarse mediante rotación, traslación de un número no entero de pixeles y cambios de escala. Publicado en el Boletín del Criptonomicón #64. José M. Martínez es doctor ingeniero de telecomunicación, del Grupo de Tratamiento de Imágenes del Dpto. de Señales, Sistemas y Radiocomunicaciones de la E.T.S. Ing. Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid.
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