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Las tarjetas inteligentes o tarjetas chip han sido creadas como una interesante alternativa a los micropagos. La idea consiste en utilizarlas como monederos digitales, poseyendo las características más relevantes de un monedero real, pero, presumiblemente, sin sus inconvenientes, con el fin de que puedan satisfacer las necesidades de sus usuarios. Las propiedades de un monedero común de los que se llevan en el bolsillo son que permite almacenar una cantidad variable de dinero, en general no muy grande (normalmente inferior a veinte mil pesetas); el proceso de pago es rápido y sencillo; los pagos son anónimos, ya que a partir del dinero recibido no se puede rastrear al pagador; el dinero es aceptado en cualquier parte del país, por cualquier comerciante. El monedero electrónico consiste en una tarjeta que incorpora un pequeño chip en el que se almacena valor monetario pre-pagado, que puede ser gastado en cualquier comercio que haya instalado un lector de tales tarjetas. Consecuentemente, el valor de las compras puede deducirse de la tarjeta cada vez que el usuario paga con ella. La tarjeta monedero resulta ideal en transacciones de escaso valor, inferiores a mil pesetas, y que requieran cambio exacto, como en máquinas expendedoras de comida, refrescos o cigarrillos, transporte público, peajes y teléfonos públicos. Las tarjetas telefónicas constituyen un buen ejemplo de monedero, aunque limitado a una única función. Idealmente, los monederos electrónicos serán capaces de utilizarse para pagar cualquier compra. Desgraciadamente, hasta el día de hoy, coexisten en los distintos estados comunitarios una gran variedad de tarjetas, todas ellas mutuamente incompatibles entre sí, incluso dentro de un mismo país, como ocurre sin ir más lejos en España con las tarjetas 4B, Euro 6000 y VisaCash. Esta incompatibilidad impide que el titular pueda usar la tarjeta emitida en una entidad en comercios o bancos que operen con otra. Sin embargo, con la publicación a principios del mes de abril de 1999 de las especificaciones comunes para monederos electrónicos (CEPS), realizada por Europay International, SERMEPA, Visa International y ZKA (Zentraler Kreditausschuss, de Alemania), la interoperabilidad de las tarjetas monedero será una realidad plenamente funcional en la Europa del milenio que viene. En el futuro, tras la adopción de las especificaciones por la mayoría de las organizaciones de medios de pago en todo el mundo (lo que supondría más del 90% de los monederos que circulan hoy por el planeta), el entendimiento entre las distintas tarjetas hará posible que un ciudadano de la Unión Europea, poseedor de una tarjeta interoperable, pueda recargar en cualquier país comunitario su monedero con dinero electrónico en la divisa apropiada o en Euros, en cualquier punto de carga en bancos o quioscos construidos al efecto, así como gastarlo en pequeños comercios para compras de importes tan bajos como se quiera. Su aplicación al comercio por Internet será inmediata. Aunque todavía no está decidido, para su utilización en las compras a través de la Red se comercializarán teclados de ordenador equipados con un lector de tarjetas inteligentes. El estándar contiene una completa descripción del monedero electrónico, cubriendo todos los aspectos desde el diseño de las tarjetas inteligentes hasta los terminales de lectura con sus módulos de seguridad y el papel desempeñado y forma de actuar de los bancos y medios de pago. La especificación no obliga a utilizar un tipo dado de tarjetas u sistemas operativos, sino sólo a su operación interoperable, siendo suficientemente flexible para acomodar características y capacidades opcionales que los distintos productos pueden ofrecer para diferenciarse de otras marcas competidoras. El monedero soportará las siguientes transacciones:
Esquema de funcionamiento de la tarjeta monedero, según las especificaciones CEPS, que se espera entre en operación en el 2002. El usuario puede consultar en cualquier momento el balance de su tarjeta, utilizando el dispositivo adecuado, así como un registro de los últimos movimientos. Otra característica muy útil es que los monederos permitirán almacenar diversas cantidades de dinero en distintas divisas, de manera que se paga siempre en la divisa que soporta la máquina de venta. Estas especificaciones servirán como base para realizar ensayos con diferentes monederos que se ajusten a las mismas. Estos ensayos están planificados para que tengan lugar durante el año 2000 y 2001 en países en toda Europa. El funcionamiento real y plenamente operativo se prevé para el año 2002, fecha en que entrará en vigor el Euro en la Unión Europea, a partir del 1 de julio. Aquellos que lo deseen, pueden descargar las especificaciones CEPS desde la página de Europay. Otra tarjeta monedero que lleva varios años en operación es la creada por Mondex, subsidiaria de MasterCard, aunque no opera en España. El microchip incorporado en la tarjeta contiene un monedero, cinco bolsillos para distintas divisas y programas de seguridad para proteger el dinero en el monedero y durante las transacciones. Sirve para pagar bienes y/o servicios en comercios que ofrezcan terminales Mondex, e incluso permite transferir dinero entre dos tarjetas utilizando un dispositivo especial.
La tarjeta monedero de Mondex, de MasterCard, permite transferir dinero de una tarjeta a otra utilizando un pequeño dispositivo llamado Cartera. Además, permite conocer el saldo de las tarjetas, hacer cambios de divisas, consulta de últimos movimientos y, por supuesto, proteger sus contenidos mediante una clave secreta seleccionada por el usuario.
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