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La clave está en el nombre
En estos casos en los que no se puede acceder a la configuración del servidor, no queda más remedio que basarse en el secreto del nombre del fichero o ficheros que se desea proteger. Entiéndase bien que al hablar de nombre nos referimos al camino o URL completo que localiza al fichero en el servidor Web. Por lo tanto, bastará con mantener en secreto cualquier parte de ese camino para asegurar la protección del fichero. Así pues,
Por supuesto, este tipo de protección basada en el cliente no puede considerarse como un método absolutamente seguro (¿alguno lo es?) y nunca se deberá utilizar para proteger documentos críticos de una organización o compañía. Para tales situaciones más exigentes existen técnicas mucho más potentes que requieren privilegios de acceso para configurar el servidor, que normalmente sólo estarán al alcance de su administrador. No obstante, para proteger ciertas áreas o ficheros en páginas personales o en un pequeño sitio Web de la mirada de fisgones casuales, estos métodos ofrecen unos resultados excelentes. Copyright © 1997-1999 Gonzalo Álvarez Marañón, CSIC. Todos los derechos reservados. Criptonomicón es un servicio ofrecido libremente desde el Instituto de Física Aplicada del CSIC. Para información sobre privacidad, por favor consulte la declaración de política sobre privacidad. Para sugerencias, comentarios o quejas, acuda al libro de visitas. Para contribuir al Criptonomicón, lea la página de contribuciones. |